con furor Samorín, viendo ya lasos

a los que las ciudades hacen rasas;

los suyos, de la vida nada escasos,

te los echa Pacheco; mas tu pasas

sus vidas por el filo, y vas, volando,

de la una a la otra parte en todos dando.

»Vendrá allí el Samorín, porque en persona

los suyos a la guerra cruda anime;

mas un ligero tiro su corona

con sangre teñirá, y cetro sublime;