el aire con el humo se cubría,

el corazón del moro se quebranta,

la sangre un temor grande le resfría,

escapa el escondido por ligero

y muere el descubierto aventurero.

Con esto nuestra gente no pagada,

siguiendo la victoria, hiere y mata:

la población sin muro no guardada

con el fuego la tala y desbarata;

el jeque llora ya la cabalgada,