mirad que sólo sois (ved otras gentes)
señor de unos vasallos excelentes.
Mirad qué alegres van por las tormentas,
cuales fieros leones, toros bravos,
pasando mil peligros, mil afrentas,
cual si os fueran, señor, presos esclavos:
a hierro, a fuego, a saetas turbulentas
ofrecen su vivir, por poner clavos
al eje de la rueda de Fortuna,
porque no os sea mudable, mas siempre una.