Fases de la vida de la mujer
La ancianidad

Mas ¿qué es menester salirnos de casa? La naturaleza dentro della misma declara casi á voces su voluntad, enviando, luego después del parto, leche á los pechos. ¿Qué más clara señal esperamos de lo que Dios quiere, que ver lo que hace? Cuando les levanta á las mujeres los pechos, les manda que críen; engrosándoles los pezones, les avisa que han de ser madres; los rayos de la leche que viene son como aguijones con que las dispierta á que alleguen á sí lo que parieron. Pero á todo esto se hacen sordas algunas, y excúsanse con decir que es trabajo y que es hacerse temprano viejas, parir y criar.

Es trabajo, yo lo confieso; mas si esto vale, ¿quién hará su oficio? No esgrima la espada el soldado, ni se ponga al enemigo, porque es caso de peligro y sudor; y porque se lacera mucho en el campo, desampare el pastor sus ovejas.

Es trabajo el parir y criar, pero entiendan que es un trabajo hermanado, y que no tienen licencia para dividirlo.

Si les duele el criar, no paran, y si les agrada el parir, críen también.

Si en esto hay trabajo, el del parto es sin comparación el mayor. Pues ¿por qué las que son tan valientes en lo que es más, se acobardan en aquello que es menos? Bien se dejan entender las que lo hacen así, y cuando no por sus hijos, por lo que deben á su vergüenza, habían de traer más cubiertas y disimuladas sus inclinaciones.

El parir, aunque duele agramente, al fin se lo pasan.

Al criar no arrostran, porque no hay deleite que lo alcahuetee.

Aunque si se mira bien, ni aun esto les falta á las madres que crían, antes en este trabajo la naturaleza, sabia y prudente, repartió gran parte de gusto y de contento.

El cual, aunque no le sentimos los hombres, pero la razón nos dice que le hay, y en los extremos que hacen las madres con sus niños lo vemos. Porque ¿qué trabajo no paga el niño á la madre cuando ella le tiene en el regazo desnudo, cuando él juega con la teta, cuando la hiere con la manecilla, cuando la mira con risa? Pues cuando se le añuda al cuello y la besa, paréceme que aún la deja obligada.