Madrid, Febrero 8-1919.

IGNORANCIA

POR entre los días ásperos y graves
que del misterioso destino recibes,
se deslizan horas alegres y suaves:
tú, como un sonámbulo, las gozas, las vives,
pero no lo sabes.

Una canción leve suena en tu camino;
la sombra de un ángel visita tu casa;
tu vaso se colma de lúcido vino...
Oyes, sueñas, bebes... Y todo no es sino
la dicha que pasa.

Tú ignoras y olvidas... Mas con oportuna
sorpresa, en tu alma brilla de repente,
como en negra cárcel un rayo de luna,
el dulce recuerdo que orea, como una
caricia, tu frente.

Entonces comprendes: te engañó la vida;
en lugar del triunfo te dió la derrota.
Mas como las cumbres, la ventura ida
parece más bella, más azul y erguida
cuanto más remota.

—¡Fuí feliz!—exclamas—y no me detuve
a escuchar el canto de la primavera.
El vino de ensueño que en el vaso tuve,
apuré de un sorbo. Dejé ir al querube
sin decirle: ¡espera!