Se acentuó la mejoría, y ya nadie hizo caso del suceso. No tenía significación. Además, vino a ponerlo en completo olvido el anuncio de que, en corrida especial, «Regaterín» iba a cortarse la coleta. Los diarios todos se ocuparon en hablar del asunto. Tratábase de un acontecimiento en la villa de Madrid. La Prensa publicó ilustraciones de primera plana. Hubo en el ruedo y en los tendidos lágrimas, abrazos y efusiones.
Para quitarme un tanto la impresión desconcertante de un suceso que no me interesaba, me puse a leer con atención las noticias de la ocupación de Biut, los combates que las tropas sostuvieron en Africa con los moros rebeldes. Murieron allí, heroicamente, oficiales y soldados. El valor español tuvo una alta manifestación en el cumplimiento del deber. Los enviados especiales de la Prensa han hecho pequeños relatos de epopeya.
Y, no obstante, se diría que esta noticia no ha causado la sensación, la emoción colectiva que yo me esperaba...
LOS LITERATOS ESPAÑOLES Y LOS RUISEÑORES AMERICANOS
IGLESIAS Y GUIMERÁ
EN Barcelona vi a dos hombres célebres en la literatura dramática: Iglesias, el autor de Los Viejos, y Guimerá, el poeta de Tierra Baja y María Rosa.
Durante una representación de La Artesiana, de Daudet, en la Plaza de las Arenas, a la terminación de un acto, cuando los obreros—porque se trataba de una función popular—andaban de aquí para allá por los pasillos de la sala de espectáculos, improvisada en el vasto redondel, me picó la curiosidad un hombre escuálido y vestido con modestia, de larga y lacia cabellera, asomándose por bajo el fieltro negro y de anchas alas, y de rostro seco y huesoso, que hacía pensar en un Don Quijote con anteojos... La figura no era extravagante; era interesante, y más que eso, típica, original. Personificaba, como otras tantas españolas, un pueblo y una raza. Los ojos tenían extraordinario brillo; la cara, áspero gesto; el cuerpo, actitudes desmayadas.
—¿Quién es?—le pregunté al editor Ramón Araluce, que se hallaba a mi lado, y era mi directorio, mi «cicerone» y mi guía.