—¡No me da la gana de reparar en nada!...

No sabemos dónde habría llegado á parar la exasperación de los ánimos, y más que nada los gritos y manoteos de doña Bernarda, si no hubiera aparecido de repente Benito exclamando:

—¿Pero qué pasa aquí? ¿Qué voces son esas?

—Hombre, á buen tiempo vienes—exclamó al verle Puig, dirigiéndose á él que le contemplaba absorto.—Veremos ahora lo que tú me contestas.

—¡Yo! ¿Pero de qué se trata? ¿Qué es lo que te sucede?

El bueno de D. Benito no hacía más que mirar alternativamente á todos aquellos energúmenos, sin poder comprender lo que veía.

—¿Qué me sucede? Ahora mismo vas á saberlo y de una vez para todas. Ya estoy cansado, ya estoy harto de sufrir vuestras injusticias. Sucede que haciendo por todos vosotros cuanto es mi deber, y mucho más que mi deber, cuanto el cariño de la amistad impone, vuestras suspicacias ó cavilosidades, vuestro rigor y hasta vuestro desagradecimiento me ofenden sin cesar y me hacen renegar hasta de mí mismo.

—Ya oyes cómo tu eterno amigo nos juzga y nos insulta.

—¿Pero qué sucede para que nos trates así?

—Peor me tratáis vosotros, y ya es hora de que yo me queje... Sucede que con vuestros rostros huraños, con vuestras palabras ofensivas y con vuestras suposiciones infames pagáis mi constante y bien probado afecto. Que todos vosotros, en vez de mirar en mí un padre, un hermano y un amigo cariñoso, os gozáis en interpretar de mala manera todos mis actos, y que no hay forma de merecer vuestra aprobación en nada de cuanto haga ó diga, aunque sea sólo en provecho vuestro. ¿Lo entiendes ahora? Pues eso es lo que pasa hace ya mucho tiempo. ¿Crees que no comprendo los eternos suspiros, las malévolas insinuaciones y los aires de víctima sacrificada de tu ridícula hermana? ¿Crees que no me desespera el aire de timidez y la reserva incomprensible de tu hija, siempre que á ella me dirijo? ¿Acaso te figuras que no te oigo cuando te quedas solo en el escritorio y alzando los ojos al cielo exclamas con plañidero acento: «¡Si yo fuera rico!»? ¿Qué harías, pobre necio, si fueras rico, con una familia como la tuya y un carácter como el tuyo?