Salió don Francisco Fenollet á esta caza, y la señora doña Francisca, su mujer, vestidos de monte, con ropas y monteras de terciopelo amarillo, aforradas de tela de plata, con muchas guchilladas y prendederos de oro, y el mote decia:

Sus ojos son prendederos
Que los mios aprendaron;
Amarillo me dexaron,
¿Cómo pude meresceros?

Dixo don Francisco: Bien habeis escaramuzado con la señora vuestra mujer, señor Joan Fernandez.

Caballero de frontera
Sois en todo, mi señor,
Siempre escaramuzador
Por de dentro y por de fuera.

Respondióle Joan Fernandez:

Don Francisco, ballestero,
Con virote habeis tirado,
Que muy mal está encarado
Quien hiere su compañero.

Don Diego Ladron, que vió escaramuzar á motes á don Francisco y á Joan Fernandez, entró en la escaramuza y dixo:

¿Jugais á pasa Gonzalo?
Señores, decídnoslo,
Que tambien jugaré yo,
Si Joan es el Gonzalo.

Don Luis Milan atravesó como á valedor de Joan Fernandez, y, mostrando defendelle, le hirió sin sacar sangre y dixo: