Corebbo, Cupido manda
Que del agua de Casandra
Á Miraflor dejes beber.

Desapareció, que ni sé cómo vino ni por dónde se fué, y bebí del agua, que me pareció de tal gusto como lo que da á gustar; pues que nadi se hartaria de beber sabiduría.

Y pasando más adelante, hallé un otra, nombrada la fuente de Elena, mujer del rey Menelao, griego, que fué robada de Páris Alexandre, hijo del rey Priamo de Troya, en venganza del robo que hizo Hércules, griego, de Hesiona, troyana, hija del rey Loomedon, troyano, que entónces reinaba, llevándola á Grecia, que fué causa de la destruccion de Troya; y vi, como en las pasadas fuentes, que esta hermosa Elena estaba de bulto damantino retratada sobre una columna, con un caño que de la teta izquierda le salia, echando agua por él, con un letrero que decia:

Quien d’esta agua beberá,
Otro Páris en amores se verá.

Yo, queriendo beber della, con gran desseo de verme tan venturoso como Páris en amores, vi venir á gran prisa un caballero muy hermoso, armado de muy ricas y hermosas armas, con un arco y saeta encarada para mí, con un letrero que en la ventanilla de la celada traia, que desta manera decia:

Páris só que voy en pena
Sino cuando vengo á ver
Para no dejar beber
L’agua de la reina Elena.

Yo, que por el letrero conocí que este caballero era Páris Alexandre, hijo del rey Priamo de Troya, que siendo preñada dél la Reina, su madre, ensoñó que paria una hacha quemando á toda Troya; y sabido por el Rey, su marido, de los sabios que tenía, que este sueño significaba la destruccion y pérdida de todo su reino, mandó por consejo dellos que luégo en nacer lo matasen; y como nació este infante muy hermoso, su madre no tuvo corazon de hacelle matar, y mandó á una criada suya que ántes del dia lo echase al pié deste monte Ida, secretamente que nadi lo supiese, y que lo dejase allí; viniendo el dia, fué hallado por un pastor, que lo crió como á hijo suyo hasta que fué hombre, y saliendo muy gran luchador, que jamas halló quien le venciese, llevólo el pastor que lo habia criado á una fiesta de lucha que en Troya se hizo, donde venció á Hector y á todos sus hermanos; y espantados dél, quisieron saber quién era y supieron toda su historia. Y conocido ser hijo del Rey, por decir la Reina que no lo habia hecho matar, alegráronse todos y quedó con ellos; yo, pensando con el arte que me hacian ver lo que via, muy espantado fuí á beber del agua, y Páris tiróme una saeta que en mi escudo quedó enclavada, y echando mano á las espadas, turó muy gran rato nuestra batalla, hasta que nos departió la misma voz que siempre oido habia, que le dixo:

Páris, deja tu furor,
Que mi voluntad ordena
Que de la fuente de Elena
Beba el agua Miraflor.

Y desapareciendo como los otros, yo pude beber del agua desta fuente de Elena, que tal sabor tenía como Páris la gustó, al principio dulce y á la fin muy amarga; pues fué muerto de Pirro, hijo de Achíles, á quien Páris mató en el templo de Pállas, viniendo sobre seguro á tratar con la reina Hecuba y su hija Policena, para casar con ella; y si allí le mató Páris con engaño, fué porque Achíles habia muerto á Hector en la batalla á traicion, no osando acometelle cara á cara, que por traidor era tenido entónces quien tal hacia.