Parecia una estrella
De hermosura que guiaba,
Mano á mano la llevaba
Su amado.
Todo su vestir broslado
D’unas hachas que ardian,
Y con letras que decian:
Ardo yo.
La madre que lo parió
Ensoñó dél, que paria
Una hacha que ardia
A su ciudad.
Invincion de crueldad,
Pues que le costó la vida,
D’él ni della no entendida,
Mas gustada.
Elena muy regocijada,
Para más placer mostrar,
Entonó este cantar
Y cantó:
Ojos que me veis en Troya,
No seré más griega, no,
Pues que Páris me robó.
Fuerza tuvo de tirano,
Pues que me pudo tirar,
Gran cosario es en la mar
Del amor este troyano.
Ya no está más en mi mano
Sino ser troyana yo,
Pues que Páris me robó.
Aquí salen á la caza Trohilo y Policena:
Como un sol luégo salió
Policena tan hermosa,
Qu’es muy poco hacella diosa
De hermosura.