D’él huyendo alimañas,
Osos, tigres y leones
Salvajes, sierpes, dragones,
Que en miralle,

No osaban esperalle,
Que tan conoscido era,
Por temor de una fiera
Sin razon.

Como del fuerte varon,
Achíles dado por suerte,
Para que diese la muerte
Al desdichado

De Héctor, muerto más por hado
Que no por quien le mató,
Porque nunca le esperó
Cara cara,

Tanto tiempo, que esperára
Lo que suceder pudiera,
Y buscó nueva manera
Y ocasion.

No sé si fué á traicion,
Pues se puede presumir,
No pudiéndolo sufrir
En batalla.

En razon y escrito se halla
Que fué muerto á cautela,
Porque muriese la vela
Que velaba,

Y á los griegos espantaba,
Que si Héctor no muriera,
Troya nunca se perdiera.
Salió con él

La joya de tal joyel,
Con la saya de coronas
Que la Reina de Amazonas
Se la dió;

Sólo porque meresció
Hombre de tal merescer,
Gloriosa tal mujer.
¡Oh qué dama!