Más hermosa por la fama
De mujer de tal ventura,
Que la misma hermosura
Como á dea,
La reina Pantasilea,
La miraba y la acató,
Cuando la saya le dió
Por el nombre
De mujer de tan gran hombre.
Las coronas que traia,
Son por las que merescia,
Y ganó
De los reyes que mató
Sobre Troya, su marido.
Un sol era su vestido;
Relucia
De la grande pedrería,
Finas, de muy gran valor,
Por el muy fino valor
D’él y della.
Iba Andrómaca tan bella
Como Héctor muy galan,
Mano á mano los dos van,
Y ella cantando:
¡Oh qué fresco y claro dia,
Si no turban tristes hados
La alegría!
Rosas d’esta pradería,
Cogidas y por coger,
Bien nos va con el placer,
Pues nos hace compañía;
Buena va la montería,
Si no turban tristes hados
La alegría.
Aquí salen Corebbo y Casandra:
Tras éstas salió una dama
Como radial cometa,
Casandra, la gran profeta
No creida.