Con una invincion subida
Y una ropa muy extraña,
Y broslada una montaña
Toda fuegos.
Que si no estuvieran ciegos
Los troyanos de valientes,
Vieran estos accidentes
Ser mortales.
Proveyeran á los males
Como Casandra decia,
Que la ciega valentía
Es peligrosa.
Con su cara piadosa
Entre dientes sospirando,
Como quien rie llorando
Descubria
Que el placer no es alegría
Con sospecha de pesar.
Todo fué profetizar
Su montaña,
Porque viese cuanto daña
No creer lo porvenir,
Pues lo puede descubrir
El alto cielo.
Gran cordura es el recelo,
Que Casandra lo mostró;
La montaña que sacó
Figuraba
Troya, como se quemaba
Rocafuerte su Illion,
Quemada sin defension
De aquel fuego
De los griegos más que griegos,
Pues sus llamas más quemaron,
Cuanto más agua echaron
En llorar,
Damas tan de apiadar,
Que aquel fuego se apiadára,
Si sintiera y él gustára
Lo que hacia.