No dejeis de entrar en paz,
Pues que sois revolvedor,
Que os querrá muy mal l’amor.

Por vida de vuestra dama, nombralda, que el Duque lo manda.

Respondió don Diego:

Yo entraré en la paz, señora,
Por vida de quien oirán,
Que en esta hierba lo verán:
Anapelo es matadora.

Dixo la señora doña Violante: Don Luis Milan, pues manda el que se deja mandar, hacé paz con Joan Fernandez, por vida de vuestra dama y nombralda, que el Duque lo manda.

Respondió don Luis Milan:

Pues mandar es ser mandado,
En paz quiero siempre estar,
Mi dama quiero nombrar;
De su nombre soy nombrado
Margarite por amar.

Dixo el Duque:

Vámonos á dormir,
Mi Reina gentil,
Vámonos á dormir,