y venga mañana la máxcara á prima noche.

Aquí acaba la jornada cuarta.


JORNADA QUINTA.


Y DICE EL DUQUE.

Señora, si le parece, enviemos á las damas y caballeros á rogalles que sea el sarao y máxcara despues de mañana, por no poderse hacer más; y vaya el canónigo Ester de parte de vuestra alteza, y de la mia el paje del mal recaudo, que no les faltarán motes y apodos, á la giba del uno y al mal nombre del otro, y ternémos parte de las burlas por relacion de los burladores, que yo comenzaré la plática para que riamos.

Dixo la Reina: Paréceme tan bien como al canónigo Ester no le parecerá, que siempre dice le hago ir á convidar damas para fiestas, que no las querria mandar, por hallar criadas que se desmandan con su giba. Hélos aquí á los dos; por su mal vienen los que para bien nunca se hallan. Canónigo, diréis de mi parte á las damas que mañana habian de venir á la fiesta, que el Duque, mi señor, la manda alargar hasta despues de mañana, por estar ocupado, y que no dejen de acudir por nos hacer placer.