Dixo Joan Fernandez: Mirá qué duda, apercibíos don Diego que ya soy con vos; y si quereis ayudador, sea don Luis Milan, que cuanto más monos más ganancia. Perdonad que moros quise decir, pues lo sois en amores.

Dixo don Diego: mucho estais gallardo, Joan, mucho estais gallardo, y no sé de qué, pues cuando fuistes á la córte, lo ménos que parecistes fué de lo que más os confiais. Que la ocasion muestra el varon, como dice este mote:

Nadie se confie, no,
Hasta ver dónde allegó,
Que no está en el parecello,
Sino en sello.

Y por qué no es bien disimular lo que no se debe, responderé á vuestros donaires, pues van por los aires cantando:

Mi gavilan, señora,
Por los aires vola.

Y él no vuela sino de noche como murciégalo, cazando moscas de ramo, que son rameras. Perdonad que romeras quise decir, que Joan Fernandez es romero en amores, que el otro dia le cantaba la cortesana de su córte doña Antona de don Anton de Vilaragut y de Heredia:

Romerico, tú que vienes
De donde serrana está,
Di, ¿cómo d’amor te va?

Y n’os maravilleis si me he destemplado con vos en sacar vuestras romeras, pues tambien os destemplastes con don Luis Milan y conmigo, apodándonos á monos, que’s un género de milicias, que dan un bofeton con un perdon, como este dicho dice:

Al juego del abejon
Parece el muy mal burlar,
Perdon piden para dar
Un bofeton.

Dixo Joan Fernandez: Don Diego, más motes teneis en el cuerpo que un meson de camino, para general de mesoneros seríades bueno, pues no hay meson que no esté don Diego Ladron en este mote: