Las damas de la Reina vinieron; que la señora doña Leonor Gualvez, que’s guion de la gala, habló á voluntad de todas y dixo: ya que en jubileo de música nos hallamos, pues por jubileo se deja oir don Luis Millan, las damas quieren mostrar:

Que de sabio es no mandar
El mandador,
Que mandado es muy mejor.

Como verémos en vos, que os dejaréis mandar de las damas en dalles cuanto os pedirán; y la primera quiero ser yo, que os mando me canteis sonetos vuestros, porque gustemos de los sonsonetos, que nos harán bien callar y mejor hablar para entendellos.

Don Luis Milan respondió: Señora doña Leonor, si por jubileo me dejo oir, no se maraville vuestra merced, pues por jubileo se dejan ver las damas, y no para sacar almas de penas, por donde, siguiendo yo sus pisadas, no me perderé. Que no es bien dejar pisar lo que debe estar en pié; yo no soy tan desmandado de no dejarme mandar donde soy muy bien mandado. Y pues aquí está mi palomando que mandar me puede, yo me doy por mandado.

Dixo el Duque: Bien muestra en su hablar don Luis Milan que los milanes vinieron de los griegos con Hércules en Italia, pues habla con la brevedad d’ellos, como agora ha dicho en este vocablo, palomando, queriendo decir palo y mando. Y en los motes que se dieron el Joan y el Milan para ganar el retrato de su dama, hay otro que dice Encasamalo por abreviar lo que dicen en valenciano: Bell en banch y mal en casa. Y el nombre que agora ha puesto á don Francisco, que dice Dondonaire, queriéndole decir en valenciano Don, dona, aire, haciéndole fuelle, que es mal aire lo que da; y tambien nos ha dicho poco há que la ocasion es piedratoque, queriendo decir que es piedra de toque, que descubre á cada uno de qué metal es; y muchos otros que ha dicho, imitando á los lacedemonios griegos en esta brevedad, que con sólo un vocablo se diga una sentencia, que los latinos muy poco lo acertaron á decir. Fué este modo de hablar en tanto tenido, que Petrarcha recita en su libro De próspera y adversa fortuna, una palabra que solia decir Andromaca, mujer de Héctor, á su marido, y era ésta, Demome, que quiere decir: Buen hombre, tu gran corazon te echará á perder. Es tan cortesano el corto hablar, que vorria sensa parlar eser inteso; y no le estorbemos el gran mandamiento que le han hecho, que cante sus sonetos.

Respondió don Luis Milan: La mejor respuesta que se puede dar, obedecer á buen mandar; y empezó á cantar este

SONETO. 4. 7.

Si voluntad merece ser pagada
Por cual razon, no soy d’esto pagado,
Diréisme vos, pues has mal deseado
Mal desear, pagalle con no nada.

Respondo yo, qu’es muy perjudicada
Mi gratitud, que nunca os ha enojado,
Respondereis que debe ser juzgado
Lo que sin ley no es cosa bien juzgada.

Si fuese yo juez d’esto, aunque soy parte,
Con gran razon daria ley en esto,
Que lealtad gran lealtad merece.