Que contentacion no da
Sin la condicion seguir,
Que pensando bien servir,
Deservir parescerá.
Dixo don Berenguer Aguilar: Yo tengo un agravio de las damas, que son mucho descuidadas, que nunca responden á lo dicho sino, ¿qu’es eso que me habeis dicho? que nunca bien responderá quien nunca está en lo que está.
Respondió la señora doña Castellana Belvis: Señor don Berenguer, si lo que me han dicho es verdad, vuestra merced más tira á engordar que á festejar; y si es ansí, los descuidados con descuidos son pagados.
El Duque hizo sobre este caso esta tercera ley:
No deben ser descuidados
Que muestran desamorados,
Que descuido es accidente
Que muestra quien poco siente.
El que falta en aguardar
Falta muestra en el amar,
Qu’el amor muy más se muestra
En las obras que á la muestra.
Dixo Joan Fernandez: yo tengo un muy grande agravio que las damas nos hacen, y es la deslealtad que tienen, que poco há se estaban alabando en una vesita, deciendo: Pues tenemos el palomando sobre los amadores, hagamos que sientan el palo porque no tengan el mando.
Respondió la señora doña Hierónima su mujer: Tostemps feu lo Margarit, per vesites aguartant encenser que va encensant, fum de noyes vos han dit.
Dixo el Duque: Nunca mejor apodo se dixo, encensero de humo de nuevas. Señor don Luis Margarit, avisadamente dió ocasion la señora doña Hierónima que hablase, que mucho se pierde en callar un buen hablar; y escuchen, que á todos comprende esta cuarta ley.