Respondió Joan Fernandez: Señor don Luis, no creais lo que os dicen de mí, que tambien me han dicho de vos que sois en amores perro mestizo, que levanta liebre y mata lagarto.

Dixo don Luis Milan: Señor Joan, apodo’s al muy frio caballero catalan, que le cantaban en Barcelona:

Del galan de don Dimas
Nous ne cal tenir enveja.

Dixo Joan Fernandez: Don Luis Milan, apodo’s á Calisto, que siempre decia: Yo Melibeo só; y vos siempre decis: Yo Margarite só.

Dixo don Luis Milan: Señor Joan, camaleon me pareceis en amores, que mudais muchos festejos y colores; que por esto os hice esta copla á un vestido morado que sacastes de la color que iba vestida la mujer que servíades entónces, y la copla es ésta:

¿Es morada intincion,
Ó intincion enamorada,
Ó es condicion mudada,
Vuelta en camaleon?

Camaleon sois, mi señor,
Esto cierto debe ser,
Qu’en mudar de nuevo amor,
Os vestis de la color
Que se viste la mujer.

No más, no más, dixeron don Diego y don Francisco, que fueron jueces dellos, y dieron el retrato de su dama á don Luis Milan, que ganar en el campo muy gran verdad muestra, pues la señal que mostró de su lágrima era testigo de la verdad. Rogaron á don Luis Milan que sacase un otro soneto, y fué tan bueno para desenojar á Joan Fernandez, que no sin razon dixo: El soneto me cata.

Quiero pasar por todos estamentos,
Dende el mayor hasta el menor convido
Para comer con Vénus y Cupido,
Y gustarán guisados descontentos.