Dixo Joan Fernandez: Muy gran necedad es traer á tañer amigo que puede enamorar y enamorarse de vuestra amiga, que si él es para enamorar, n’os quejeis della, pues le traeis hombre que tenga lo que vos no teneis para contentar, y si es para enamorarse n’os quejeis dél, pues le fuisteis tercero, quejaos de vos mismo; por lo que dice el italiano: Non te fidar, e non saray gabato.

Dixo don Diego: Don Luis Milan, hé aquí un paje que os trae un buen recaudo de parte de las damas, que no sé yo con qué pagueis una tan gran merced sino con una ingratitud á modo de encarecer, mas no de hacer, aunque dice el refran: No se puede pagar lo que no tiene precio; como quiso decir un caballero castellano, aquí en Valencia, al rey Francisco de Francia, cuando vino preso, saliendo de visitar á la reina Germana, francesa; y las palabras qu’el caballero le dixo fueron éstas: Syra, vuestra Majestad va preso de tal Emperador,

Que en velle se volverá
En placer vuestro dolor.

Y tan gran merced no puede pagarse sino con una ingratitud, y el Rey de Francia lo hizo mejor que se lo dixo; que en pago de habelle dado el Emperador libertad y á su hermana por mujer, en ser en Francia le rompió la paz y le movió nueva guerra; no querria, don Luis Milan, que, en pago de esta merced que os he hecho hacer á las damas, fuésedes tan ingrato como fué el Rey de Francia, pues sería peor mal frances el vuestro que no el mio. Paje, dile el recaudo que le traes de parte de las damas, que buena pro me haga.

Dixo el paje: Señor don Luis Milan, mi señora y las señoras que arriba están, mueren de deseo de veros y oiros, y dicen que si vuestra merced tiene el mismo deseo, podréis cantar:

Nunca fuera caballero
De damas más bien querido.

Respondió don Luis Milan: Paje, diréis á todas esas señoras que os envian, que yo les beso las manos y cumpliré su deseo, pues el mio muere porque me vean y oigan, y responderé á su romance con este villancico:

Si amores m’han de matar,
Agora ternán lugar.

Dixo don Diego Ladron: Don Luis Milan, vamos, vamos, que yo temo de cantar:

D’este mal moriré, madre,
D’este mal moriré yo.