No porque te hice favores
Á mi costa y á tu grado,
Sino alivio de dolores,
Pues penando sin clamores
Publicabas tu cuidado.

Tu mirar fué por mirarme
Con acatamiento y honra,
Nunca fuiste á mi deshonra
Sino para más honrarme.

Durandarte solias ser,
Y dudo haberte conocido,
Porque está sin conocer,
Sin oir, hablar, ni ver.
Agora desconocido.

Estos ruegos no lo son,
Pues que yo doy por testigo
Lo pasado, y lo que digo
Abonando mi intincion.

No te ruego yo por mí,
Pues lo tienes tan probado,
Lo que te ruego es por tí,
Que no siendo tú sin mí,
Di ¿por qué me has olvidado?

RESPUESTA DE DURANDARTE.

Ya, señora, no soy yo,
Pues no sois, señora, vos;
La que se sirve de dos,
Nunca amor en ella entró.

Razon hay de sospechar
Que burlais mucho de véras,
Pues mudastes en mudar
Con las obras el hablar,
Palabras son lisonjeras.

Si tan grande voluntad
Tan abierta n’os mostrára.
Yo no viera cara á cara
Tanto vuestra crueldad.

Voluntad tan verdadera
Nunca tan mal s’ha pagado,
Pues m’he visto en vos quien era
Por lo que mostrais afuera,
Señora, de vuestro grado.