Con esto, se acabó de hazer la posta,
y hallóse en cuerpo, con la pica al hombro.»
[403] Pues el Diablillo era cojo, píntalo nuestro autor velando sobre un solo pie, como cuentan de la grulla, que, en efecto, duerme con un pie levantado, y añaden que la que está de centinela para avisar a las demás de cualquier peligro tiene sujeta una piedra en ese pie, a fin de no dormirse; de donde dijo Mateo Alemán en su Guzmán de Alfarache, parte II, libro II, cap. IX: «No hay duda que siempre continuaba velando su honestidad, como la grulla, la piedra del amor de Dios levantada del suelo....»
[404] Parecer, significando, más bien que ver, notar o advertir.
[405] Grosura, en una acepción no registrada en el léxico de la Academia, es, como dice Covarrubias, «lo interno y estremo de los animales; conuiene a saber, cabeça, pies, y manos, y asadura». En las condiciones que se pusieron para el obligado de la carne en la villa y corte de Madrid, año de 1624, hay una referente a los despojos, que dice (Libros de Gobierno de la Sala de Alcaldes, tomo XIV, fol. 732): «Con condición que no sea obligado a dar despojos de carnero, que se entiende cabezas y asaduras y vientres, los sábados de cada semana que fueren de grossura más de tan solamente al Rey y Reyna nuestros señores y al señor ynfante y a los señores del Consejo Real....»
[406] Dice el señor Bonilla «que se recomendaban como remedios de ella [de la opilación] comer barro....» No sé de dónde pudo sacar tal especie, cuando precisamente el comer barro era causa de aquella enfermedad. Zabaleta, en El día de fiesta por la tarde, capítulo referente a El estrado: «Apéanse a este tiempo de vn coche en la puerta de la casa vna muger mayor, que tiene el marido en vn govierno en las Indias, y vna hija suya donzella opilada, tan sin color como si no viuiera. Nadie juzgará que salia del coche para la visita, sino para la sepultura. Comía esta doncella barro, linda golosina. ¿Quánto diera esta moça por estar enterrada, por tener la boca llena de tierra? Dios hizo a esta muger de barro, y ella con el barro se deshaze.» Quevedo, en su musa VI, tiene un soneto dirigido A Amarili, que tenía unos pedazos de búcaro en la boca, y estaba muy al cabo, de comerlos.
[407] Tomar el acero, como dice el Diccionario de autoridades, era «remedio que se da a los que están opilados, que se compone del acero, de diversas maneras preparado».
[408] Llamó Minotauro la mitología clásica al monstruo que nació de la unión de Pasifae, mujer de Minos, con un toro. Según Apolodoro, Higinio y otros, tenía de hombre el cuerpo y de toro la cabeza. Matóle Teseo en el famoso laberinto de Creta.
[409] Chisme, femenino, como en el tranco I, donde quedó nota (23, 4)[88].
[410] Baraja, en su acepción de contienda o reyerta; de donde se dijo barajar, «reñir, altercar o contender unos con otros».
[411] En la edición príncipe, por mera errata, que copió el señor Bonilla, coredores.