[417] Girándula es, como dice Covarrubias, «cierta rueda llena de cohetes, que dando bueltas a la redonda, y girándose, despide de sí rayos de fuego a modo de cometa, con muy grandes tronidos».

[418] Dice cohetes voladores para diferenciarlos de los rastreros, también llamados buscapiés.

[419] El mejor brocado era de tres altos, como dije en mis notas al Quijote (V, 186, 20).

[420] Esta pintura de la instabilidad de la fortuna trae a la memoria aquella otra muy notable de Lope, en el acto II de Porfiando vence amor:

«FABIO. ¿Sabes cómo es la fortuna?
Como un baile de comedia:
ella toca, y bailan todos;
ya están aquestos aquí,
y ya los otros allí,
mudándose de mil modos.
Donde aquél tiene la cara,
éste las espaldas tiene;
uno pasa, y otro viene,
y hasta el fin ninguno para.
Nadie tiene lugar cierto
donde le piensa tener,
porque todo viene a ser
desconcertado concierto.
Aquí dos bailando están,
y cuando suelen volver
el rostro, ya la mujer
baila con otro galán.
El que en este sitio estaba,
ya no está; que siempre vi
andar de aquí para allí
hasta que el baile se acaba.»

[421] Popularizado sobremanera aquel romance sobre la muerte de don Beltrán en Roncesvalles, en que se lee:

«Con la mucha polvareda,
perdimos a don Beltrane...»,

se hizo esta frase topiquillo vulgar y con frecuencia nuestros poetas la acomodaron festivamente en sus versos, más o menos variada. Así, por ejemplo, Lope de Vega, en la jorn. II de El Buen vecino:

«BITONTO. ...Que son bastantes indicios
desto el haberme dejado,
entre el marcial alarido
y la confusa arboleda
de las armas, sin sentido,
con la mucha polvareda,
como don Beltrán perdido

Tirso de Molina, en el acto I de Desde Toledo a Madrid: