«... quel Francés furioso
viene a nosotros con diseños fieros.»
[469] Era Tomasa, en lo tornajona, como la célebre Marica del romance de Quevedo:
«Tomando estaba sudores
Marica en el hospital;
que el tomar era costumbre
y el remedio era sudar.»
[470] Como unos hermanos, es decir, como unos cuadrilleros de la Santa Hermandad que fuesen con requisitoria en busca de algún malhechor.
[471] Regalados, en la acepción de agradables y deleitosos como dijo Lope de Vega:
«Pan de Sevilla, regalado y tierno,
masado por la blanca y limpia mano
de alguna que os quisiera para yerno.»
[472] Hasta ahora han sido inútiles cuantas diligencias se han practicado para averiguar por qué se llamara de Gallegos este celebrado pan. Presumo que se apellidaría Gallegos el panadero que lo fabricaba.
[473] En él, refiriéndose al Prado, y claro que no al espejo como en rigor gramatical podría colegirse.
[474] Ocurren aquí, como en el tranco II (56, 3)[173] dos versos en decasílabos ocasionales:
«... comen alas del viento por cebada,
no quiero que dejemos a Sevilla....»