[538] Lo poco que se sabía de Blas de las Casas Alés, y algo más que logré averiguar, está resumido en mi libro Pedro Espinosa (Madrid, 1906), págs. 270 y 277. Además, de un curioso papel inédito suyo di noticia, y aun copia, al fin de las Obras de Pedro Espinosa (Madrid, 1909), págs. 409 y sigts.
[539] Don Cristóbal de Rozas, quizás antequerano, fué autor de tres obras dramáticas citadas por Barrera en su Catálogo bibliográfico y biográfico del Teatro antiguo español.... De don Diego de Rosas puede presumirse que sea el don Diego de Rosas y Argomedo citado en el mismo Catálogo como autor de la comedia Donde hay valor, hay honor, cuyo manuscrito poseyó don Agustín Durán, bien que la misma obra fué impresa con otras de diversos autores en Zaragoza, 1640, bajo el nombre de don Diego de Rojas.
[540] Dragmático en la edición original.
[541] Don García de Salcedo y Coronel es escritor muy conocido en nuestra república de las letras por sus diversas colecciones de poesías, y aún más que por ellas, por sus comentos de Góngora. Tuvo estrecha amistad con Vélez, cuya muerte lamentó en dos composiciones insertas en sus Cristales de Helicona (1649).
[542] Primero, en la acepción de sobresaliente.
[543] Sujeto, en su acepción, hoy poco usada, de materia, tema o asunto.
[544] Llamábase esta celebrada poetisa doña Ana Caro de Mallén, y de ella dió curiosas noticias don Manuel Serrano y Sanz en sus Apuntes para una Biblioteca de Escritoras españolas desde el año 1401 al 1833 (Madrid, 1903), y aun reprodujo algunos de sus trabajos.
[545] Décima musa andaluza se la llama en el epígrafe de su comedia El Conde de Partinuplés, publicada en el Laurel de Comedias de diferentes autores. Quarta parte (Madrid, Imprenta Real, 1653). Fué muy frecuente esta denominación de décima musa. Garcilaso, al principio de uno de sus sonetos:
«Ilustre honor del nombre de Cardona,
décima moradora del Parnaso...»;
y dijo el Brocense en su comento: «Muchos han usado esta frasi, de llamar a la damas doctas Décima Musa o Quarta Gracia, siendo las Musas nueve y las Gracias tres....» Lope de Vega había escrito en 1604, en la Representación moral del Viaje del alma: