[614] Servir con dos comedias en Orán, como con dos lanzas, que era condena que solía imponerse a algunos nobles.
[615] Hace adjetivo a jabalí, y lo es, en efecto, aunque por tal no lo tenga el Diccionario. En Andalucía rara vez dicen jabalí a secas, sino cochino jabalí.
[616] Sobre qué caer poeta, dicho a imitación de no tener sobre qué caer, o caerse, muerto, que equivale a haber llegado a la más extremada pobreza.
[617] Talla, en la acepción de premio que se ofrece por la prisión de un criminal.
[618] Hoy omitiríamos el no, diciendo: «Que ningún hijo de poeta ... pueda jurar...»; pero en otro tiempo solía decirse con ese no, que bien se echa de ver que en realidad no redunda, ordenando de otra manera las palabras: «Que no pueda jurar ningún hijo de poeta....»
[619] Ninguno, equivaliendo a alguno. «Los negativos de origen positivo—dice Bello, Gramática, anotada por Cuervo (París, 1908)—se emplean a veces en su significado antiguo ... y aun sucede que por analogía se extiende el mismo uso a los que son negativos de suyo y lo han sido siempre: «Las más altas empresas que hombre ninguno haya acabado en el mundo, esto es, hombre alguno, nadie.»
[620] Nuestro mundo no puede tener más de dos hemisferios, o miente la etimología del vocablo; pero Vélez cuenta por otro, del mundo ultraterreno, la región infernal.
[621] Alguacil de los veinte.—«Frase—dice el señor Bonilla en su comento—con la cual alude Vélez al número de los alguaciles de Sevilla». No, no eran veinte los alguaciles de aquella ciudad; sino que, además de otros muchos de diferentes clases y categorías (alguacil mayor, sus tenientes, alguacil de las entregas, alguacil de Triana, y alguaciles de los tribunales y juzgados), había unos alguaciles de a caballo, llamados de los veinte, porque éste, por tasa, era su número.
[622] Juego de las acepciones del vocablo corchete.
[623] En la edición príncipe, por errata, pudieran.