[47] Mareta, en la acepción figurada que registra el léxico de la Academia: «Rumor de muchedumbre que empieza a agitarse, o bien a sosegarse después de agitación violenta».

[48] En los prólogos se ha solido llamar al lector cándido, benévolo, pío y otras cosas a este tono, y Vélez juega de las dos acepciones del primero de estos vocablos, oponiendo a cándido, que etimológicamente significa blanco, el adjetivo moreno, cosa parecida a estotro donaire que por los años de 1612 había usado Quevedo en el prólogo de El Mundo por de dentro: «Al lector, como Dios me lo deparare, cándido o purpúreo, pío o cruel, benigno o sin sarna

[49] Dice de la jineta de los consonantes por lo encogido que va el poeta sujetándose al metro y la rima; y la brida de la prosa, porque en ella se extiende el ingenio libremente. Sabidísimo es que el que cabalgaba a la jineta llevaba encogidas las piernas, y estiradas a todo su largo el que cabalgaba a la brida.

[50] Despensas, más bien que gastos o costas, significa en este lugar necesidades.

[51] Llamábase autores de comedias por su Majestad a los empresarios teatrales que tenían licencia real para formar compañía.

[52] Porque algunos cojos andan a trancos se les suele llamar festivamente cojitrancos.

[53] Leyenda, en su antigua acepción de lectura. Leenda dice todavía el vulgo andaluz.

[54] Y yo menos que agradecerte, quiere decir.

[55] Por no ser para más era expresión usual en la respuesta de las cartas y billetes de antaño. Véase, por ejemplo, el borrador de una escrita al Secretario de la Universidad de Alcalá de Henares por un su dependiente. Está al fin del libro de matrículas de 1566: «Los días pasados me hicieron merced de responderme con aquellos caballeros, los quales vinieron de su tierra de V.m.; y por no ser para más la carta que V.m. me ynbió no escribo más a V.m. el secretario mi señor. Oi lunes a catorze de mayo.» (Archivo Histórico Nacional.) Por donaire, pasó tal expresión a la plática verbal; así, verbigracia, en el Quijote (II, 34), por boca de un supuesto demonio: «Y por no ser para más mi venida, no ha de ser más mi estada.» Y Pérez de Montalván, en la jornada I de La Doncella de labor:

«D.ª ISABEL. ...Y lo demás, finalmente,
es que ya las doce son,
y que ha venido la silla,
y por ser tarde me voy,
de vos muy enamorada, (A D. Diego.)
y muy celosa de vos; (A D.ª Elvira.)
y por no ser para más,
a buenas noches, adiós.»