Y Calderón, en la jorn. II de Nadie fíe su secreto:
«LÁZARO. Laura vive aquí, que dijo:
«Con lo que la casa cuesta
de alquiler, he de hacer coche.»
Y respondiéndole a ella
dónde había de vivir,
dijo: «Cuando coche tenga,
en el coche todo el día,
y la noche en la cochera.»
[167] Para el señor Bonilla, terceruela «puede ser la tercera menor o semitono». Y yo, que tampoco sé lo que es terceruela—digo, a qué terceruelas se refiere Vélez de Guevara—y, a mayor abundamiento, no he logrado entender que tercera menor equivalga a semitono, recuerdo lo que un su interlocutor dijo a cierto poeta culto que intentaba comentar a otro, sin dejarse entender;
«—Comentador, comentaos.»
[168] Todos estos son remedios populares para el mal de madre, muy usados cuando escribía Vélez y cuando, siglo y medio antes, compuso Rojas La Celestina, en cuyo acto VIII, como recuerda Bonilla, enumera la vieja protagonista las cosas con que se curaba ese mal: «Todo olor fuerte es bueno, así como de poleo, ruda, axienjos, humo de plumas de perdiz, de romero, de moxquete, de encienso, recebido con mucha diligencia, aprovecha e afloxa el dolor, e buelve poco a poco la madre a su lugar.» Especialmente, acudían a la ruda. Tirso de Molina en el acto I de El Celoso prudente:
«CAROLA. ...Uno de la vecindad
buscaba (aquesto es sin duda)
de parte de la comadre
para cierto mal de madre
unos cogollos de ruda.»
[169] Y trescientas cosas más es frase tomada del bordoncillo de un antiguo disparatorio que empieza:
«Parió Marina en Orgaz,
y tañeron, y cantaron,
y bailaron y danzaron,
y trescientas cosas más.»
Cayó en gracia esta frase, y los poetas la llevaron y la trajeron, como a la Inés de Yo te lo diré después, y como un siglo antes habían llevado y traído a la bella malmaridada. Lope de Vega, en el acto III de Los Novios de Hornachuelos:
«BERRUECO. ...Un Barrabás sois vestido,
una fantasma calzada,
una arpía bautizada,
y un camello con marido....
Longinos a pie, Caifás,
capón molde de hacer monas,
India de las Amazonas
y trescientas cosas más.»