»Lo mismo tener soledad de. Un cantarcillo del siglo XV:

«Aldea donde nací,
soledad tengo de ti.»

»En el capítulo cxxvij del libro primero de Don Clarian de Landanis, fol. clxxxiiij: «Teniendo [Gradamisa] gran soledad de su buen amigo don clarian, dio vn sospiro y dixo consigo....» Don Felipe II, en carta escrita en Lisboa a 16 de abril de 1582 (Gachard, Lettres de Philippe II à ses filles....): «Y de lo que más soledad he tenido es del cantar de los ruiseñores, que ogaño no les he oydo, como esta casa es lexos del campo.»

»También se decía hacer soledad una persona o cosa, en equivalencia de apesadumbrar por su ausencia o falta. Santa Teresa, en carta a fray Jerónimo Gracián (Ávila, 10 de junio de 1579): «¡Oh, qué soledad me hace, cada día más, para el alma estar tan lexos de vuestra paternidad...!» En carta autógrafa de Margareta (doña Margarita de Austria) al rey don Felipe III (11 de octubre de 1599) decíale: «Señor, no puedo dejar describir a V. Md. para pasar con algún consuelo la soledat q me ase, q con aber tan pocas horas q se fui V.M. me pariçe q a mil años....»

»Muchos portugueses, y aun algunos españoles, verbigracia, don Adolfo de Castro en su Himno a una palabra (apud Estudios prácticos de buen decir y de arcanidades del habla española, Cádiz, 1880, pág. 293), han querido y creído que nuestra soledad no signifique enteramente lo que la saudade lusitana, o por lo menos, que sea mera traducción de ésta, afirmaciones contra las cuales protestó nuestro españolísimo Menéndez y Pelayo (Orígenes de la Novela, tomo I, pág. CCXXI) en estas palabras: «Soledad, en el sentido de melancolía que se siente por la ausencia de una persona amada o por el recuerdo del bien perdido, es palabra tan legítimamente castellana como es portuguesa saudade; se ha usado en todos los tiempos, da nombre a un género especial de cantares andaluces, y nuestro Diccionario académico consigna esta voz como de uso corriente.» Y en las Adiciones y rectificaciones del mismo tomo (pág. DXXVI) insertó la notable carta, ya publicada en la Revue Hispanique (1901), en que don Juan de Silva, portugués de origen, sostuvo y demostró que nuestra soledad expresa tanto y aún más que la saudade de nuestros vecinos.

»¿Se usa aún hoy en tal acepción la palabra soledad? En España no recuerdo haberla oído; pero en Colombia todavía llaman soledades a los pesares amorosos causados por la ausencia. Véase una linda copla popular de Casanare, publicada por fray Pedro Fabo del Corazón de María, cultísimo agustino recoleto, en su interesante libro intitulado Idiomas y etnografía de la región oriental de Colombia (Barcelona, 1911), pág. 228:

«Empréstame tus ojitos
para completar dos pares;
que con los míos no puedo
llorar tantas soledades

[258] Para el léxico de la Academia, quedarse como un pajarito significa «morir con sosiego, sin hacer gestos ni ademanes.» Sea eso; pero sea también quedarse muy dormido, como en este lugar del texto, y así, dije en las Mil trescientas comparaciones populares andaluzas (Sevilla, 1899), páginas 104 y 105: «Se queó como un pajarito...: Dormido, y más a menudo, muerto; del que se duerme profundamente también se dice: Se queó frito o fritito

[259] Suplo un las que falta en el texto original, por omisión mecánica de una de dos sílabas iguales e inmediatas.

[260] Con lo de Adanes del baratillo quizá se referiría Vélez a alguna tienda de baratijas en que se vendiesen figurillas de barro, y entre ellas la de nuestro primer padre.