[292] No hay montañés que no se tenga por hidalgo: «Montañés, hidalgo es», dice un refrán, que yo supongo inventado por ellos.

[293] Se refiere a la Valtelina, comarca situada entre el lago de Como y el Adda.

[294] En la edición príncipe hay coma después de la palabra infierno, y también después de Indias en el reclamo del folio 49 recto, si bien a la vuelta se omitió. El señor Bonilla puntúa así: «... y este es el juro de heredad que más seguro tenemos en el infierno; después, de las Indias fuí a Venecia...»; pero como no ha dicho que fuese a las Indias, sino a Suiza, muy cercana a Italia y a la Valtelina, que era italiana, colígese que a tal puntuación es preferible la mía, aun siendo mía, máxime cuando con ella es clarísimo el sentido del pasaje. Y dijo el Diablillo que los suizos y valtelinos eran el mejor juro de heredad del infierno, después de las Indias, porque éstas no podían dejar de ser campo fertilísimo para aquél, por lo mal que los que iban allá solían cumplir con sus conciencias. Cabalmente por eso, en el tranco VIII, dice el Cojuelo, estando en Sevilla: «... y me hallo en este lugar muy bien, porque alcanzan a él las conciencias de Indias».

[295] Clarísimo—dice el Diccionario de autoridades—«es también renombre y título honorífico con que en algunas repúblicas, y especialmente en la de Venecia, se distinguen algunas familias o sujetos de conocida nobleza».

[296] Hablar en, como en el tranco II, donde quedó nota (50, 5)[165].

[297] Refiérese a don Pedro Girón; a aquel a quien, como dijo Quevedo en un soneto admirable, faltó su patria, y de quien escribió Lope de Vega, celebrando su vuelta de Italia (Vega del Parnaso, parte I):

«Tú solo, claro príncipe de Osuna,
de las armas de España en pie tuviste
la ofendida opinión, y a los gigantes
contrarios a su próspera fortuna,
Júpiter español, castigo diste,
y en sus aguas gimieron arrogantes....»

[298] Entre tantos extranjeros como venían a España con la golosa determinación de catar la miel indiana de que hablé en nota del tranco II (46, 8)[151], los genoveses fueron las más escondedoras urracas de nuestro dinero, por lo cual dijo Quevedo de él en una de sus letrillas:

«Nace en las Indias honrado,
donde el mundo le acompaña;
viene a morir en España,
y es en Génova enterrado

[299] Golfo lanzado, ablativo absoluto, o de golfo, o a golfo lanzado, modo adverbial, son frases italianas, muy corrientes en España en otro tiempo, por nuestra continua comunicación con Italia. «Navigare, o Andare a golfo lanciato, vale Navigare per linea retta, a dirittura; contrario di Costeggiare.» (Vocabolario degli Accademici della Crusca, 4.ª ed., Firenze, M.DCC.XXXI.)