Son, pues, diez leguas, y no las veintidós o veintitrés que, quizás por andaluzada, dijo el Cojuelo. Por andaluzada, si no se lo hizo decir el cajista, porque es de notar que en la edición príncipe el número de leguas está en guarismo, y no habría sido difícil leer 22 ó 23 donde Vélez hubiese escrito confusamente 12 ó 13.
[306] Sabidísimo es que se llama portante aquel paso de las caballerías en que mueven a un tiempo la mano y el pie del mismo lado. Por extensión se dice del paso ligero de las personas.
[307] De sí mismos, porque ningún arco los había lanzado al aire, y, con todo, salieron rápidos como saetas.
[308] Salmorejo—dice Covarrubias—es «vn cierto género de salsa o escabeche con que suelen adereçarse los conejos, echándoles pimienta, sal y vinagre, y otras especies.»
[309] Lo de las adherencias e incidencias es frase escribanil que solía usarse en las escrituras de poder, expresando que éste se daba no sólo para lo principal que era su objeto, sino también para sus adherencias e incidencias, o para todo lo incidente y dependiente, o para todas sus anexidades y conexidades; que de estas y aun de otras maneras se decía.
[310] «ir el nauio a orça es—dice Covarrubias—ir recostado a vn lado para poder tomar el viento que no le viene derecho y assi se pone la vela diferentemente.» De aquí, en sentido figurado, tener a orza la testa, significa, como dice el señor Bonilla, tenerla inclinada.
[311] Zorra es uno de los nombres familiares de la borrachera, de donde, como registra Oudin en su Tresor, se dijo estar hecho zorra, estre yure, y caçar vna zorra, s'enyurer. Tan zorra, pues, es elíptico, por tan hecho zorra.
[312] De llamarse costados, refiriéndose a una persona, a las líneas de sus abuelos paternos y maternos (noble por todos cuatro costados, etc.), vino a significar por extensión de todo en todo, enteramente.
[313] Con quien vengo, vengo es máxima que indica que cada cual debe seguir el partido de aquel a quien acompaña, auxiliándole en cualquier peligro. Calderón tiene una comedia con tal frase por título, y a cuyo final don Juan, por venir con quien viene, llega a reñir con su mismo padre, admirado de lo cual el gobernador de Verona, dice Vrsino:
«A aquesto obliga el honor
de quien a campaña sale
con otro; que este es precepto
de la ley del duelo.»