«Si te condenas, bien puedes
fiar tu romanitud
de Lucifer, que ha de hazerte
entre demonios Monsiur.
Y dirás mascando brasas
(siendo palo de su flux)
tan bien como el más gauacho,
«nitifiston, nites gut.»
Y Lope, en el acto II de El Caballero del Sacramento:
«CRISPÍN. Mucho encubren los vestidos;
mas si me llegan a hablar
¡pardiez que yo quedo fresco!
Que sólo sé de tudesco
esto que llaman brindar
y el tener donde me quepa;
porque brindis y caraus,
Deo gloria et santis laus,
no hay niño que no lo sepa.
Como me traten de vino,
diré «trinque, non denece»,
y «ni te gote fortece»,
y pasaré mi camino.
Y si en alguna ocasión,
tales el tiempo las fragua,
me convidaren con agua....
LUIS. ¿Qué dirás?
CRISPÍN. «Niti fiston.»
Con todo esto, Vélez, a no dudar, tenía por inglesa la injuriosa expresión nitesgut o nitis gut, pues alterándola festivamente, la había empleado como tal muchos años antes de escribir su novela, en un soneto que compuso cuando le nombraron portero del de Gales (1623), soneto que descubrí en el Ms. 3796 de la Biblioteca Nacional y publiqué en 1908 en la Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos, con otras poesías autobiográficas del mismo autor. Dice el último terceto:
«No tengo a nitis brut por buen lenguaje;
sáqueme Dios desta empanada inglesa,
y deme para España buen viaje.»
[320] Alude el autor satíricamente a los hábitos sodomíticos, antaño muy extendidos en Italia, por lo cual, en 1578, había dicho Vicente Espinel en su Sátira contra las damas de Sevilla, después de pintar muy al vivo a un mozuelo melifluo y alcorzado:
«Todo el negocio va por lo de Italia.
¡Volved, oh juventud bárbara y ciega,
a aquel antiguo ser de la Vandalia!»
A la cuenta, don Pedro Francisco Lanini recordaba este pasaje de El Diablo Cojuelo cuando, al tratar de los disciplinantes en el Entremés de la Tataratera, hace decir a dos de sus interlocutores: