Cuando la mujer se embaraza de una criatura de sexo contrario al que hace lactar, morirá éste; pero si ambos son del mismo sexo el hecho no le causará efecto mortal.
La cabecera de la cama debe ponerse hacia el norte para que un niño duerma tranquilo.
Al niño que acostumbra orinarse en la cama, en las noches, debe hacérsele mear sobre brasas, o sobre un pedazo de adobe caliente y que el vapor que se desprende, llegue a sus partes genitales y queda curado.
El hipo en los niños es señal de crecimiento; en los jóvenes y viejos, augurio de embriaguez.
Cuando un niño tiene que ser trasladado, de una casa a otra, hacen que el momento de conducirlo definitivamente, golpee la persona que lo lleva, con dos piedrecitas, llamando el ánima de aquel y rogándole que se venga íntegramente, porque sin ese procedimiento pueda quedar alguna fracción de ella y motivarle una enfermedad.
El niño que llora en su cumpleaños, anuncia que será de carácter cobarde cuando crezca.
El cabello con el que han nacido, debe cortarse a los niños para que no se críen soberbios.
El primer diente que bota un niño, debe colocarse en el agujero de un ratón para que tenga una buena dentadura.
Para hacer olvidar el cariño de un niño hay que lavar alguna especie sucia de la persona a quien quiere y hacerle beber esa agua.