Para que los niños tengan un estómago sano les nutren con leche de perra.

La pulmonía se cura poniendo sobre el pulmón enfermo el cuero de un gato negro, inmediatamente después de desollarlo.

No hay que escupir al sapo porque salen granos en el cuerpo. A este hecho llaman la re-salivación de ese bicho.

No se debe dar muerte a las moscas o hurgar las crías de ratones porque salen paperas [cchupus].

En los desvanecimientos producidos por las corrientes de aire, aconsejan hacer abrir el pico del pato y obligarle a que absorba el mal aire.

La orina humana fresca se emplea para curar los sabañones, bañando con ella, antes de acostarse, las manos o pies afectados del mal; la guardada y corrompida, para lavar las heridas y la cabeza de los que adolecen de caspa o granos. La orina ocupa lugar preferente en la farmacopea indígena, por las virtudes medicinales, poderosas y seguras, que se la atribuye, y, en consecuencia, por las múltiples y variadas aplicaciones que se la da.

VII

Los indios son por lo común sanos y robustos; no conocen muchas dolencias que tanto afligen a los blancos, tales como la tisis y el reumatismo. Las enfermedades que contraen con facilidad y suelen hacer estragos entre ellos, son las tifoideas, disenterías y cólicos. Entre los niños causan una mortalidad crecida la viruela y la coqueluche.

Esta relativa sanidad, es tanto más notable, si se tiene en cuenta, el que indio no practica ningún principio higiénico; raras veces se lava la cara y nunca se da baños de cuerpo entero; sus habitaciones carecen de ventilación y su lecho esta formado de andrajos. La salud robusta de que goza el indio, no se puede atribuir sino a sus costumbres frugales y a su alimentación completamente vegetariana.

El se acuesta temprano y se levanta al amanecer; trabaja con método, sin rendirse ni hartarse con alimentos de tardía digestión. Es sólo alcohólico ocasional y cuando se embriaga por completo, adquiere siempre alguna enfermedad que lo postra en cama. Tiene mucha resistencia para soportar las mayores fatigas y combatir las dolencias más graves. Los que no son aficionados a bebidas alcohólicas, viven muchos años y sólo fallecen a edad avanzada.