Elena dijo aquello con una triste gravedad que quitaba toda trivialidad al cumplido.
Luciana preguntó:
—¿De qué hablaban ustedes?
—Decíamos que el verde será el color de moda de este invierno... Si lo duda usted, mire a la de Jansien.
Luciana se echó a reír.
—Es verdad; parece una pradera.
Y Kisseler que se había acercado, añadió:
—No le falta nada; ni la campanilla al cuello.
—Le falta el pastor—replicó Luciana.
Elena estaba distraída y me pareció que acogía, con frialdad las frases cariñosas de Luciana, que estuvo, contra su costumbre, pródiga de ellas.