—Es acaso un desenlace y una buena solución.

Sofía Jansien resumió todas las opiniones con su voz de clarín:

—Si ha de perder a su hija, más vale que no la haya educado él mismo, pues así se consolará más fácilmente. Si vive, tendrá tiempo para hacer que olvide el pasado y para hacerla feliz... Señoras, no nos enternezcamos por Lacante... Ha amado y esto basta; su misión está cumplida. El gran negocio en esta vida es el amor.

Luciana preguntó:

—¿Es bonita esa joven? No nos lo ha dicho usted.

—¡Lindísima!

Procuré, con algo de malicia, acentuar mi respuesta, pues nada molesta a las mujeres como la belleza de las demás.

—¿Tan bonita es?

—¡Deliciosa!

—El viaje, entonces, no le habrá a usted parecido largo...