—¿Mis confidencias?...
—Sí, tus ideas... tus reflexiones... tus sentimientos secretos... ¿A quién se los dices?... ¿Es a doña Polidora?
—¡Dios mío! no, papá. No comprendo bien lo que tú entiendes por...
Mi padre hizo un gesto de impaciencia.
—Vamos a ver... Hace seis meses que vives a mi lado, rodeada de hombres de talento y de valía... y todos empeñados en agradarte. Es imposible que no haya uno que te guste más que los demás... Sé franca...
—Desde luego, el que me gusta menos es el señor Kisseler.
—Procedamos, si quieres, por eliminación. ¿Qué piensas de Gerardo Lautrec?
—Lo encuentro fino, ingenioso, amable...
—¿Es a él a quien prefieres?
—¡Oh! no...