El gallo que pelea bien teniendo muchas carnes, bajo de patas, ancho de cuerpo, y que puesto de pie no eleva mucho la cabeza, debe jugarse á la vista; esto es, comparándole al descubierto con su adversario: cuando el que pelea bien con pocas carnes es alto de patas, largo de cuerpo y tiene la cabeza alta, debe jugarse al saco; esto es, equilibrándole en una balanza con su competidor dentro de dos sacos que pesen lo mismo.

Cuando el gallo está acondicionado, lo cual se conoce por las botas y coleos y por el hermoso color rojo de su cuello y de la parte posterior del cuerpo, se lleva á la gallera para jugarlo con mas ó menos dinero, segun las cualidades que ha manifestado: y aquí es muy interesante el papel del gallero, que, durante la riña, se llama coleador; casa la pelea conforme á las reglas establecidas, salvas algunas ligeras modificaciones, como el enseñar la cabeza del gallo, para conocer por la cicatríz de la cresta si los dos son de una edad, el medir las espuelas, el dar en el peso alguna media onza de ventaja, etc.; y hecho esto,

Los agusan los rusian

Y si ey dia es abansao

Les dan tres ó cuatro granos

De maís medio mascao.

Recortan además las alas, segun la estatura del contrario y el pelear de su gallo, entrando ufanos en la valla ó talanquera: retírase la gente que hay en ella, y puestos en el centro los acercan, teniéndolos en las manos hasta que se pican, y separándolos despues los sueltan; dejando á cada uno sobre una de las dos rayas paralelas hechas en tierra con algunos palmos de intermedio. Empieza entonces la riña, durante la cual los coleadores estan fuera de la talanquera, ó ñangotaos junto á ella.

No hay palabras para pintar la fiereza de aquellos animales: al principio no llegan á picarse, sino que se hieren al vuelo: á estos primeros golpes es á los que llaman tiros bolaos; pero no tardan en comenzar, y cada picotazo va seguido de una puñalada, que el contrario evita con destreza, ó recibe con heroico valor; sus cuerpos se cubren de sangre y polvo, pierden la vista, y apenas pueden tenerse; llegando muchas veces á quedar despues de algunas horas rendidos de fatiga, sin que ninguno de los dos haya vencido: á esto se llama entablar la pelea: otras huye uno, muere ó queda fuera de combate, siendo el otro vencedor.

Hay gallos que tienen golpes favoritos; tales como picar á la cabeza del ala, clavando la espuela debajo de ella, dar en el yunque, que así llaman á la nuca, etc. La carrera es tambien un grandísimo recurso; los hay que corren al rededor de la valla delante del contrario, que si no tiene tambien esta cualidad se cansa persiguiéndolos, y entonces es vencido fácilmente; llegando algunos á tanto, que, si conocen desventaja por su parte, se detienen sin correr, hasta que el otro vuelve á seguir riñendo.

El ojo de lince del coleador sigue todos los movimientos de su gallo, mientras que los espectadores de las gradas publican en alta voz la cantidad que quieren apostar á su favor, y le animan con las esclamaciones mas originales: