En esta composicion pudiera un crítico severo hallar la falta de objeto moral, y alguna imágen poco motivada; pero en cambio tiene partes, como el romance con que comienza, que nada dejan que desear; y si el Poeta parece en ella poco crédulo en la justicia de los hombres, véase en su plegaria cuanto confia en la de un Dios omnipotente.
Lanzado en este mar ronco y profundo
sin otra luz que una esperanza bella...
las olas cruzo del revuelto mundo;
mas ¡ay, Señor, que mi batel se estrella!...
¡Negra es la noche! el huracan insano
en torno ruje con furor sombrio;
y... ¡guay de mí, Señor, si vuestra mano
no desvanece ese huracan bravío!
Yo he delinquido, y tu divino nombre