Los franceses nada hicieron por apagar el fuego; y como quiera que al instante de iniciarse éste los invasores pusieron á salvo sus equipos y demás utensilios, huyendo luego del lugar del siniestro, creyóse con razón bastante fundada que el hecho distó mucho de ser casual.
En 1813 se abrió de nuevo al culto la iglesia, comenzando las obras de reconstrucción del Convento en 1815, las cuales se siguieron muy lentamente, trascurriendo años sin adelantar gran cosa, y sin que pudiera acabarse más que un patio y algunas galerías y celdas.
Llegó la exclaustración en 1835, y entonces se suspendieron para siempre los trabajos, la iglesia quedó separada del resto del edificio, y éste sirvió largo tiempo para cuartel de los milicianos de la ciudad.
Iglesia y cuartel desaparecieron más tarde, y en Febrero del año 1850 se colocó en aquellos lugares la primera piedra para edificar la hermosa plaza de San Fernando.
LV
LOS ROSALES DE MAÑARA
«Rosales que, cuando al soplo de los céfiros gemían, para Mañara decían tenues frases de dolor: cada rosal recordaba tristemente á su memoria amarga y llorada historia de algún pecado de amor.»
Cano y Cueto.
Buscando asunto para escribir uno de nuestros trabajos, hemos dado con un detalle curioso, que quizá pase inadvertido para muchos de los que visitan el edificio de la Caridad, situado desde su fundación en el lugar que hoy ocupa, próximo á la orilla del río, y á la izquierda de la antigua y casi derruída torre de la Plata.
Conocidas y apreciadas son de todos las muchas riquezas artísticas que este hospital y su capilla encierran; los cuadros inimitables de Murillo y Valdés que adornan sus paredes; las esculturas de Roldán, Simón y Ramos que se hallan en sus altares; los objetos de culto que se guardan en su sacristía; los muchos varones notables que allí están enterrados; y, por último, conocidos son también los laudables y caritativos servicios que á diario presta esta benéfica institución, cuyas reglas se aprobaron en 1578, siendo más tarde reformadas por aquel caballero sevillano, D. Miguel de Mañara, que después de una juventud tormentosa se retiró á una vida consagrada á hacer el bien de los pobres y á socorrer á los desvalidos.
El edificio de la Caridad es uno de los que en Sevilla conservan más carácter de otros tiempos, y su iglesia, sus galerías y patios puede decirse que apenas han sufrido alteración alguna desde la muerte del fundador, ocurrida en el mes de Mayo del año 1679.