La historia de esta Cofradía, que cuenta cerca de tres siglos de existencia, quizá pueda tener algún interés para nuestros lectores; y en esta creencia vamos á permitirnos dedicarle algunas líneas en los apuntes que vamos reuniendo sobre Sevilla.
Algunos vecinos del barrio de San Julián organizaron á fines del siglo XVII una hermandad en dicha iglesia, y después de no pocos trabajos, consiguieron en la Semana Santa de 1699 salir en procesión, llevando prestada la imagen de la Virgen de las Angustias, y la estatua de Jesús que el escultor Pedro Roldán había construído hacía el 1680, á su regreso del viaje que hizo á Jaén para concluir la portada de aquella Catedral.
En los años siguientes al 1699 hizo también estación la Cofradía de que nos vamos ocupando, aunque de manera bien modesta, pues los escasos recursos de que la hermandad podía disponer no permitían otra cosa.
En 1718 se trasladó la hermandad á San Juan Bautista, colocando las imágenes que ya poseía en una capilla, reformando los pasos y costeando un nuevo manto á la Virgen.
Por aquella época los escultores Pedro Duque Cornejo y Benito Hita del Castillo construyeron las figuras que se ostentan en el paso del Cristo del Silencio, y el segundo de estos artistas hizo también el San Juan que acompaña á la Virgen de la Amargura, y que es sin duda la obra mejor y más acabada que su cincel produjo.
Desde el año 1783 hasta el 1788 salió la Cofradía unas veces el Jueves Santo y otras el Domingo de Ramos; pero al poco tiempo, disgustos que surgieron entre los individuos de la hermandad, hicieron que ésta cayese en la mayor decadencia, no volviendo á hacer estación hasta el año 1808.
Nuevamente quedó casi disuelta la Cofradía, y así permaneció más de veinte años, hasta que algunos jóvenes, por iniciativa de D. Fernando Espinosa, Conde del Águila, se propusieron restablecerla, haciendo estación en 1829 con el mayor lucimiento.
Los nazarenos de esta Cofradía fueron los primeros que usaron túnicas blancas, estrenándolas en 1830. Desde esta fecha pocos son los años en que ha dejado de salir, unas veces el Domingo de Ramos y otras el Martes ó Miércoles Santos.
La hermandad, que cuenta hoy con fondos regulares, ha introducido en los pasos é insignias algunas reformas, costeando un rico manto á la Virgen de la Amargura y unas andas nuevas al paso del Cristo.
Éste es de largas dimensiones, y en su peana se ven prolijos adornos dorados y algunos medallones de cierto mérito. Sobre ella aparece la estatua de Jesús, vestido con blanca túnica y amarradas las manos con cordones de plata, cuyas puntas sostienen dos soldados romanos, que ejecutó Duque Cornejo, y que son muy inferiores á los otros dos que van detrás, hechos por Hita del Castillo. Aunque los trajes y armas de estas figuras contienen grandes anacronismos, la actitud de ambos y la expresión que supo darles el artista merecen el mayor elogio.