LX
BIBLIOTECA COLOMBINA

«Incalculables son las riquezas que allí existen en impresos y manuscritos.»

T. Sanz.

Diferentes bibliotecas existen en Sevilla; pero la más notable de todas, y quizá una de las mejores de Europa, es la biblioteca llamada Colombina por haber sido fundada por D. Hernando Colón, hijo del gran Almirante descubridor del Nuevo Mundo.

Conocidas son las altas cualidades que D. Hernando poseía, y su decidida afición á las artes y á las letras, de las cuales fué siempre protector entusiasta. Gastó este hombre ilustre un capital bastante crecido en adquirir ediciones raras y curiosas y volúmenes escritos en todas las lenguas, llegando á reunir una selecta y numerosa biblioteca, que ocupaba más de dos amplios salones en su casa, situada en el barrio de San Vicente, de la que sólo se conserva hoy uno de los árboles que en su extensa huerta tenía.

Murió D. Hernando Colón el 12 de Julio de 1539, y en su testamento legaba los quince mil trescientos volúmenes (muchos de los cuales se han perdido) que había reunido en su librería á su sobrino D. Luis, con la precisa condición de gastar cada año una cantidad de las rentas en la compra de obras con que aumentar la biblioteca.

No habiéndose D. Luis presentado á recoger la inestimable herencia de su tío, y estando todos los volúmenes depositados en una sala del convento de San Pablo, ordenó la Chancillería de Granada que aquéllos pasasen á poder del Cabildo Catedral, que, según el testamento de D. Hernando, era también llamado á poseerlos.

Instalóse, pues, la Biblioteca Colombina en el lugar que hoy ocupa hacia el año 1553, según dice un autor, y en ella se juntaron también los volúmenes, bastante crecidos en número por cierto, que desde remota fecha poseía el Cabildo.

Largos años trascurrieron, durante los cuales se fué enriqueciendo cada vez más esta Biblioteca con la adquisición de nuevas é importantísimas obras, donadas unas por particulares y otras por corporaciones amantes de fomentar la afición á la buena lectura, sin que por esto dejara de adquirir muchas el Cabildo, según los recursos pecuniarios lo permitían.

En 1852 se amplió la Biblioteca notablemente, instalóse en ella una hermosa estantería, que costeó la reina D.ª Isabel II, y al poco tiempo los señores Duques de Montpensier hicieron importantes donaciones, costeando también otra magnífica estantería.