En las tres galerías de que consta la biblioteca Colombina existe una colección de retratos de andaluces ilustres, otra de hijos célebres de Sevilla, y la última de los arzobispos que ha tenido nuestra ciudad.
Allí se conserva también una espada falsamente atribuída á Fernán González, varios libros de Colón anotados y escritos por el Almirante, un lienzo de Murillo que representa á S. Fernando, y un retrato del descubridor del Nuevo Mundo, que regaló el rey de Francia Luis XVII.
En la Colombina existen, según datos que publicó D. Joaquín Guichot, más de 30.000 volúmenes y 1.600 manuscritos, entre los que se encuentran: una copia del libro del Tesoro, el Misal del Cardenal Mendoza, una Biblia de Pedro Pamplona y un ejemplar de la Divina Comedia, que pertenece á la misma época en que vivió su autor.
Imposible es dar una lista, por breve que sea, de las curiosidades bibliográficas y de las obras raras que posee la Colombina, la cual es visitada por los extranjeros con verdadera admiración. Sobre la puerta que da paso á la Biblioteca existe una lápida de mármol blanco, en cuya inscripción se lee lo siguiente:
«Memoria de D. Fernando Colón, hijo de don Cristóbal Colón, primer almirante que descubrió las Indias, que siendo de edad de 50 años, 10 meses y 27 días, y habiendo trabajado lo que pudo por el aumento de las letras, falleció en 12 días del mes de Julio de 1539 años, después del fallecimiento de su padre. Rogad á Dios por ellos.»
Recientemente se han publicado dos gruesos volúmenes del Catálogo de los libros que pertenecieron á D. Hernando Colón y que se conservan en la Biblioteca: trabajo por demás notable y que, una vez concluído, dará idea de lo que serían los tesoros bibliográficos reunidos por el hijo del descubridor del Nuevo Mundo.
LXI
EL SEÑOR DEL GRAN PODER
«Talento, relaciones, actividad, valor, astucia, voluntad inflexible, perseverancia, odio sin piedad y orgullo sin transacciones, hacían al señor Bruna uno de esos hombres... que en último resultado saben sepultarse entre las ruinas por aplastar á sus enemigos.»
Velázquez y Sánchez.
Con este nombre era conocido en Sevilla, desde mediados del pasado siglo, entre la gente burlona y maleante el Excmo. Sr. D. Francisco Bruna y Ahumada, persona de rancia nobleza, alta posición, buen capital, y protector decidido de las bellas artes.