Sobre la puerta de la Torre, que es ancha y tiene las hojas de hierro, existe una lápida negra con varios adornos y la siguiente inscripción, que traducida del latín dice así, según la copia que sacó Peraza:
«Esta Torre es obra ó edificio del magnífico Infante Federico, que fué hijo amado de su madre la Reina D.ª Beatriz: débese dar alabanza al maestro que la hizo. Esta deleitable Torre estaba llena de riquezas en la era de mil é doscientos noventa, que es en el año de mil é doscientos cincuenta y tres años.»
Respecto al interior de la Torre, el primer historiador de la capital de Andalucía, Luis de Peraza, que floreció en los comienzos del siglo XVI, escribía lo siguiente en su obra, aún inédita, titulada Antiquísimo origen de la ciudad de Sevilla, etc. «Estando un lienzo de aquel compás (el de Santa Clara) caído, yo entré... y subí á la Torre y vi en ella tres estancias, unas sobre otras, todas ochavadas, y habiéndolas paseado y mirado muy bien, me volví á salir.» Sin embargo de lo que dice Peraza, añadiremos que las estancias aludidas no son ochavadas, y sólo tienen en las partes superiores de los ángulos unas robustas nervaduras.
D. Fadrique murió en Burgos en 1276 y fué uno de los más poderosos enemigos que tuvo su hermano D. Alonso el Sabio, el que mandó quitarle la vida, confiscándole sus estados, por tomar parte muy señalada en la revuelta que promovieron los descontentos y ambiciosos acaudillados por González de Lara, Díaz de Haro y Fernández de Castro.
El infante D. Fadrique fué hermano también del primer arzobispo que tuvo Sevilla después de la conquista, hijo de D. Fernando III, que á pesar de su estado casó con la hija del Rey de Daria, pasando á vivir á extranjeros países.
Las casas y el palacio de D. Fadrique, al ocurrir su muerte, fueron donados por Sancho el Bravo á las monjas clarisas, que allí levantaron el convento, amplio edificio en cuya iglesia, de estilo gótico, se conservan entre otras bellezas artísticas muy buenas esculturas de Martínez Montañés y de Alonso Cano.
La torre de D. Fadrique tiene un carácter tan marcado de las antiguas edades, que cuando al contemplarla con detenimiento destácase airosa sobre el trasparente cielo, acuden á la imaginación los recuerdos de aquellos tiempos de fe, entusiasmo y de acciones sublimes y heróicas, embellecidos por la poesía y el arte.
Esta Torre es uno de los más antiguos monumentos de Sevilla, y puede darnos una idea de lo que sería aquel soberbio palacio donde residió el turbulento D. Fadrique, y donde tan suntuosas fiestas se dieron según afirman puntuales cronistas.
Algunas personas creen que la Torre de que nos hemos ocupado toma su nombre por el hermano de D. Pedro el Justiciero; y aunque este error ha sido aclarado por muchos escritores, aún hay quien lo sustente, demostrando en ello sus escasos conocimientos en la historia de nuestra patria.