Los contertulios del establecimiento variaron bien poco durante largo número de años; y cuando comenzaron á sentirse los primeros chispazos de aquella revolución que había de trastornar por completo el antiguo orden de cosas; cuando Sevilla, al igual de otras poblaciones, empezó á sentir los efectos de aquella funesta guerra nunca cantada como se merece, el humilde, el olvidado, el sencillo puesto de agua de Tomares se convirtió en centro de patriotas, que más de una vez prestaron estimables servicios á la nación. Y entonces ya no se conversaba pacíficamente como en otros tiempos; entonces no se jugaba á las damas ni al solito, y únicamente se discutían planes y se formaban combinaciones para destruir el común enemigo.

Á todo llega su término, y llegó también para el puesto de agua de Tomares, que desapareció por los años de 1820, después de haber visto pasar y reunirse en derredor suyo á los manolos y á los majos, á los petimetres y tutores, á los liberales y absolutistas, y á otros muchos y famosos tipos, que jugaron importantísimos papeles en aquellas generaciones.

El Duque de Rivas en su drama, y Jiménez Aranda en su cuadro ya citado; han hecho imperecedera la memoria del puesto de agua de Tomares, y á él nos ha parecido oportuno dedicar también aquí un modestísimo recuerdo.

LXVI
MATUTE Y GAVIRIA

«No sólo se consagraba animoso Matute al estudio de las letras amenas, sinó que se afanaba por infundir su entusiasmo en el ánimo de los demás.»

El Marqués de Valmar.

El nombre de D. Justino Matute y Gaviria, escritor sevillano de grandes méritos, muy amante de su patria, y persona de ilustración, no es tan conocido como debiera serlo, y puede decirse que, á no ser por la generosidad del Duque de T'Serclaes y el buen acuerdo de la Sociedad del Archivo Hispalense, que publicaron algunas de sus obras, sería muy reducido el número de las personas que podrían hoy apreciar el valor de sus trabajos, muchos de los cuales se encuentran todavía inéditos, en la Biblioteca Colombina algunos, y en poder de particulares otros.

Con objeto de contribuir con nuestras escasas fuerzas á vulgarizar el nombre de Matute, daremos aquí una breve noticia de su vida, que hemos sacado teniendo presentes varias biografías y apuntes literarios.

Nació el día 28 de Mayo de 1764, y se bautizó en la iglesia parroquial del Sagrario. Disfrutaban sus padres cómoda posición, y desde muy niño lo dedicaron al estudio, ingresando en el colegio de Santo Tomás. Estudió luego la carrera de Medicina, y se graduó de Bachiller en 1787. Al siguiente año, en unión de otros varios amigos, organizó una Academia literaria, donde dió á conocer sus primeros trabajos en prosa y verso. Prestó grande ayuda al erudito Ceán Bermúdez cuando vino á estudiar los monumentos de Sevilla, y su frecuente trato con las personas más ilustradas de esta capital hizo que su nombre obtuviera gran consideración y estima. En 1803 fundó El Correo de Sevilla, periódico cuya colección es bastante curiosa, que vivió hasta el mes de Mayo de 1808, y en el que colaboraron los mejores literatos que había aquí entonces, tales como Lista, Reinoso, Arjona, Mármol, Castro, Roldán y otros.

Desde 1807 á 1810 desempeñó la cátedra de Retórica en la Universidad; y habiéndose hecho afrancesado, obtuvo el nombramiento de Subprefecto de Jerez de la Frontera, cargo que conservó hasta el verano de 1812. En Setiembre de este año fué preso en la citada población, viéndose libre á los dos años, gracias á un indulto de Fernando VII, á quien había presentado una respetuosa solicitud. Durante su prisión escribió algunos trabajos, y vuelto á Sevilla se dedicó con verdadero afán á las investigaciones históricas y arqueológicas. Sufrió un ataque de parálisis en 1824, y á consecuencia de esta enfermedad, que le hizo pasar sus últimos días en estado lamentable, murió el 11 de Mayo de 1830 en su patria.