Sin embargo de esto, el periódico oficial de los invasores, que estaba dirigido por D. Alberto Lista, decía lo siguiente al ocuparse de la entrada de José Bonaparte:
«S. M. ha sido objeto de las más sinceras muestras de respeto por parte del noble vecindario de Sevilla. Es seguro que á poco que nuestro amable y justo Rey permanezca en esta ciudad, cautivará todos los corazones de sus súbditos, á quienes ama como padre, y á quienes sólo desea ver felices y gozando de las dulzuras de una paz duradera.»
LXXII
LA CONSTITUCIÓN
«Constitución ó muerte será nuestra divisa: si algún traidor la pisa, al punto morirá.»
(Himno patriótico.)
Las tropas francesas, que tantos estragos causaron en Andalucía, permanecieron en Sevilla desde principios de 1810, como dejarnos dicho, hasta mediados de Agosto de 1812, y durante este tiempo los invasores cometieron toda clase de atropellos y desmanes, conduciendo al patíbulo infinidad de individuos que defendían con heroísmo la causa nacional.
En el mes de Abril llegaron tropas españolas para disponer el ataque de la ciudad, lo cual no llegó á verificarse, comenzando en Agosto la evacuación de franceses, que sostuvieron un nutrido tiroteo en Castilleja con los vecinos de Triana y con el batallón de Zamora, que mandaba el general don Juan de la Cruz Mourgerón.
El pueblo de Sevilla, viéndose libre de los invasores, se entregó á los mayores trasportes de alegría, celebrando iluminaciones, funciones de teatro, conciertos en los paseos, bailes y procesiones, que tuvieron lugar en medio de un entusiasmo indescriptible.
Entonces se reunieron las autoridades locales, y acordaron publicar solemnemente la Constitución política, obra de las inolvidables Cortes gaditanas.
Señalóse para este acto el día 29 de Agosto, y en él apareció engalanada la ciudad, viéndose las calles ocupadas por numeroso público de todas las clases sociales, que se disponían á saludar en el nuevo código una era venturosa y de feliz regeneración para la patria.