Los partidarios del absolutismo llevaron muy á mal aquel desahogo de los liberales exaltados, que pagaron bien caros éste y otros actos en el funesto día de S. Antonio del año de 1823.
LXXIV
EL ASISTENTE ARJONA
«Asistente é Intendente en comisión de Sevilla.... donde le esperaba la gloria de reformador ilustrado de la hermosa ciudad de San Fernando.»
A. Martín Villa.
Pocos hombres de los que han presidido la Corporación municipal de Sevilla han demostrado tanto interés por la ciudad y han reunido tan apreciables dotes para su cargo como el inolvidable asistente D. José Manuel de Arjona y Cubas, á quien justo creemos dedicar un recuerdo.
Arjona gobernó los intereses de la población en época tan difícil como lo eran aquellos últimos años del reinado de Fernando VII, en los que el estado general de nuestra nación no era nada lisonjero ni próspero por cierto.
El estar Arjona al servicio de aquel Gobierno no ha de ser causa de que le escatimemos nuestras alabanzas, mucho más cuando estuvo muy lejos de cometer los abusos y atropellos que casi todas las autoridades absolutistas cometían, y llegó á captarse con habilidad suma el aprecio y estimación de todos los andaluces, aunque éstos profesaren las más avanzadas ideas.
El día 11 de Mayo de 1825 D. José Manuel de Arjona y Cubas tomó posesión de su elevado cargo de Asistente, para el que había sido nombrado según el curioso documento que copiamos á continuación:
«Atendiendo á los servicios, deseos y repetidas instancias de D. José Aznares, Consejero de Estado sin ejercicio, para que se le releve del penoso desempeño de la Intendencia de Ejército de Andalucía, que corre unida con la Asistencia de Sevilla, cuyos destinos obtuvo en comisión por Real Decreto de 24 de Diciembre de 1823, he venido, conformándome con el dictamen de mi Consejo de Ministros, en acceder á la solicitud; y al mismo tiempo tengo á bien nombrar para que sirva, también en comisión, la Intendencia de Ejército de Andalucía y la Asistencia de Sevilla á D. José Manuel de Arjona, de mi Consejo Real y Supremo de la Cámara, conservando la propiedad de estos dos destinos, y dispondréis su cumplimiento.—Yo el Rey.»
Desde aquel día no sosegó el nuevo Asistente hasta realizar importantísimas mejoras, que contribuyeron muy poderosamente al embellecimiento material de la población.