De la Escuela de Tauromaquia salieron diestros tan célebres como Manuel Domínguez, que siguió las huellas del toreo rondeño; Francisco Arjona Cúchares, si menos inteligente, dotado de gran habilidad y ligereza; Francisco Montes Paquiro, incomparable en los lances de capa y en el manejo de la muleta; Juan Yust, que tantos aplausos obtuvo practicando la suerte de recibir; Juan Pastor El barbero, de quien tantas anécdotas y chistes se oyen aún entre los viejos aficionados, y otros muchos cuya enumeración resultaría por demás larga y difícil de encerrar en estos apuntes.

El corral del Matadero donde se construyó la Escuela era cómodo, espacioso y adecuado; la arena estaba rodeada de una alta valla de madera, el Asistente tenía un palco especial para presenciar si quería las lecciones prácticas, y además se mandó construir una ancha gradería para que la ocupase la concurrencia cuando se daban lecciones públicas, costando la entrada dos reales.

Cuatro años después de su inauguración se cerró la Escuela por real orden de D.ª María Cristina, dada en 15 de Marzo de 1834, siendo el que más trabajó por que se publicase este decreto el Subdelegado del ministerio de Fomento D. Antonio Almagro, quien llegó hasta presentar á la Reina gobernadora una solicitud pidiendo la clausura del establecimiento taurómaco.

Nada, sinó el recuerdo, queda ya de él, y únicamente en el Matadero se encuentra la siguiente lápida, adosada á un muro del corral donde estuvo el circo, y que á título de curiosidad vamos á copiar.

Dice así:

«Reinando el señor D. Fernando VII, pío, feliz, restaurador, se construyó esta Plaza para la enseñanza reservadora de la Escuela de Tauromaquia, siendo Juez privativo de ella D. José Manuel de Arjona, y Diputados encargados de la ejecución de la obra D. Francisco María Martínez, Veinticuatro, D. Manuel Ziguri, Diputado del Común, y D. Juan Fernández Roces, Jurado.—Año de 1830.»

LXXVI
EL SALÓN DE CRISTINA

«Y he de ir al Parque, porque su apacible sitio ameno de las flores y las damas es el cortesano imperio.»

Calderón de la Barca.

Ya en otros apuntes nos ocupamos del asistente de Sevilla D. José Manuel de Arjona, y citamos algunas de las más importantes obras que bajo su mando se llevaron á cabo, y las cuales contribuyeron muy poderosamente al mejoramiento de nuestra población.