El proyecto fué trazado por el arquitecto D. José de la Coba, quien lo presentó al Cabildo municipal, presidido por Vinuesa, en Noviembre de 1861, comenzando los trabajos de levantar el panteón á fines del año siguiente, y terminándose en Julio de 1864, por el contratista de la obra, D. José Frápolli. Para no cansar con más datos, diremos que el mausoleo costó al Ayuntamiento más de 41.391 reales, y que en la reparación general que se llevó á cabo en 1870 se invirtieron 1.793 pesetas próximamente.
El primer valiente que allí recibió sepultura fué el soldado de la segunda compañía del segundo batallón del regimiento infantería de Córdoba, Bernardino López, que falleció en el Hospital Militar el 25 de Diciembre de 1859, de resulta de las graves heridas que sufrió en campaña, si bien no puedo precisar la acción, pues en ningún documento de los que hemos consultado consta cuál fuera ésta. De la gloriosa batalla del 4 de Febrero yace allí el soldado Felipe Beltrán, de quien dijo un periódico de aquellos días que «se le vió luchando con un denuedo inimitable hasta que pudo ponerse en pie, y que su comportamiento fué el de todo un héroe.» El subteniente del regimiento de África D. León Iribárren, que, después de tomar parte en diferentes acciones, cayó herido mortalmente por el plomo enemigo, yace también allí; y entre los demás valientes citaré á Tomás Moreno, soldado del regimiento de León, que por su heroísmo mereció que su entierro se verificase con gran pompa, acudiendo á él el Ayuntamiento y corporaciones de Sevilla, además de una inmensa concurrencia de todas las clases de la sociedad.
Cuando para cumplir algún deber, triste siempre, hemos acudido al Cementerio, nunca salimos sin detenernos algún rato ante el mausoleo que guarda los restos de los soldados de África. Allí se ven pocas veces coronas de flores; allí pocos son los que se detienen á rezar una oración.... La curiosidad es generalmente la que mueve á muchos á pararse ante aquel mármol y á leer los nombres de los valientes que bajo él descansan.
¿Quién se acuerda hoy de ellos? Fueron héroes anónimos; fueron parte de ese montón informe que sucumbe en las batallas, sin que su recuerdo viva y se perpetúe de generación en generación; fueron, en fin, de esas víctimas para quienes la historia no tiene una página ni la gloria un laurel.... Pelearon y murieron por la patria: eso es todo lo que se sabe de ellos.
Poco es en verdad; pero ¡á cuántas meditaciones hace inclinar el ánimo!
LXXVIII
DOMÍNGUEZ BÉCQUER
«En tus rimas dolientes palpitan las luchas terribles que el alma destrozan, y es en ellas un ¡ay! cada verso y un tierno poema de amor cada estrofa.»
Ataulfo Friera.
Amantes de la buena poesía, y entusiastas por los hombres ilustres de nuestra patria, con gusto tomamos la pluma para decir algo de este poeta, el más artista y original quizá de los poetas españoles del presente siglo. Breve fué su existencia, fecunda en amarguras y sinsabores domésticos: escaso el número de las obras que dejó escritas, pero ellas han bastado á inmortalizar su nombre.
Pocos conocieron á Bécquer mientras vivió; pocos leyeron entonces sus sentidos versos, y ninguno de sus íntimos amigos pudo sospechar la fama que tenía reservada, ni el lugar distinguido que iba á ocupar en nuestra literatura contemporánea.