«Si al cazador ó al labriego por esta Cruz preguntares, te harán en frases vulgares pintoresca narración.»

Lamarque de Novoa.

Como á media legua de Sevilla, en el camino que conduce á Alcalá de Guadaira, existe un monumento que fué mandado construir hacia el año de 1482 por el entonces asistente de la ciudad, don Diego de Merlo, noble y esforzado caballero, cuyas heróicas hazañas en la guerra de Granada le dieron gran renombre entre las huestes cristianas.

Los Reyes Católicos D. Fernando y D.ª Isabel, teniendo en cuenta los graves desperfectos que la acción del tiempo había obrado en el acueducto romano conocido vulgarmente por el nombre de Caños de Carmona, mandaron hacer en ellos importantes reparos por inteligentes alarifes y bajo la detenida inspección del Asistente Merlo.

Para conmemorar la terminación de los trabajos realizados en el acueducto erigióse á la terminación del barrio de la Calzada una Cruz, á la que hemos de dedicar hoy las presentes líneas.

Forman el monumento cuatro sólidos pilares de más de trece metros de altura, sosteniendo elegantes arcos de estilo ojival, y coronan la obra una fila de moriscas almenas y una cúpula de regular elevación. Sobre una gradería de ladrillos existe en el interior del monumento la Cruz de mármol, en la que están grabadas las imágenes de Jesús y la Virgen de los Dolores.

En el friso interior que rodea los cuatro arcos puede leerse la siguiente inscripción, que fué restaurada hace poco tiempo con gran esmero.

«Esta Cruz é obra mandó facer é acabar el mucho honrado é noble caballero Diego de Merlo, Guarda mayor del Rey é Reina nuestros señores, del su Consejo é su Asistente de esta ciudad de Sevilla é su tierra, é Alcaide de los sus Alcázares é Atarazanas de ella; la cual se acabó á primer día del año del Nacimiento de nuestro Salvador Jesucristo de mil é cuatrocientos é ochenta é dos años, reinando en Castilla los muy ilustres y serenísimos y siempre augustos Rey é Reina nuestros señores D. Fernando é D.ª Isabel.»

En la Cruz del Campo terminaba la estación de la Vía Sacra que comenzaba á la puerta del magnífico palacio de D. Fadrique Enríquez de Ribera, Marqués de Tarifa, llamado Casa de Pilatos.

Construyó esta Vía Sacra el dicho Marqués de Tarifa á su regreso del viaje que en 1521 hizo á Jerusalén; y cuenta la tradición que eran tan numerosas las personas que asistían durante los viernes de Cuaresma á rezar ante las cruces de la estación, y á propinarse sendos disciplinazos, que muchas veces llegaban los primeros devotos á la Calzada cuando los últimos aún no habían salido del palacio.